Charo Guarino

El arte, participación de lo humano en lo divino

  • AUTOR:

    Charo Guarino

  • FECHA

    28 enero 2022

  • CONTACTO

Las Musas y Apolo han concedido a la Literatura y a las Artes en general el privilegio de mover el espíritu y hacer volar la imaginación. Por lo general las Musas eran invocadas en la Antigüedad en conjunto o de forma individualizada por los poetas, quienes cifraban su propia inspiración en su soplo divino. Así comienza la Odisea, atribuida, como la Ilíada, a Homero, que constituye con ella el primer testimonio literario en Occidente: “Háblame, Musa, del varón aquel…”,

Aunque se les atribuye distintas genealogías, y no siempre idéntico número, la versión más conocida hace a las Musas hijas de la titánide Mnemósine (la Memoria) y del supremo dios Olímpico, su sobrino el Crónida Zeus, y en número de nueve las hace divinidades inspiradoras de las Artes y las Ciencias, representantes de disciplinas como la poesía épica (Calíope), la historia (Clío), la lírica (Erato), la música (Euterpe), la tragedia (Melpómene), la poesía sacra (Polimnia), la comedia (Talía), la danza y la poesía coral (Terpsícore) o la astronomía y la poesía didáctica (Urania).

En el siglo IV d. C.,  el Edicto de Tesalónica prohibió por orden de los emperadores romanos cristianos toda actividad y culto originario, que se denominó pagano (adjetivo que deriva de pagus, palabra cuyo significado sufrió muchas variaciones a lo largo de la historia de Roma, y que como término flexible hacía referencia tanto al espacio físico del terruño como a lo popular). Entre estas actividades se encontraban expresamente mencionadas y penadas la adoración de las Musas y de cualquier deidad grecorromana, que quedaron proscritas por más de mil años.

Arrinconadas, pues, durante toda la Edad Media ante el creciente auge del cristianismo, que en gran medida ocupó su lugar con la inspiración venida del Altísimo en sustitución de aquellas, no fueron consideradas de nuevo hasta época muy tardía, reducidas a siete y asociadas con las llamadas “artes mayores” (pintura, literatura, teatro, danza, escultura y arquitectura), a las que se añadió la historia.

Por su parte Apolo, divinidad griega por excelencia —no en vano adopta en Roma el mismo nombre, a diferencia de lo que ocurre con el resto de dioses del panteón olímpico—, que representa el equilibrio y la mesura frente al exaltado Dioniso, patrocina el arte adivinatorio y la poesía, que se relacionan en gran medida, como podemos ver por ejemplo en el término “vate”, alusivo tanto a una como a otra esfera, al margen de la idea de que el poeta está inspirado por una fuerza divina superior.

Sea cuál sea la fuente de inspiración de los artistas, su inconmensurable potencial remite a lo que de divino hay en la naturaleza humana: la irresistible pulsión de la creación.

Las artes tienen poder salvífico, catalizador y transformador de la sociedad, y la gracia de convertirnos en personas mejores. Todo gobernante que se precie debiera protegerlas y favorecerlas.

Mis mejores augurios para este proyecto que nace con fuerza, ilusión y entusiasmo, al que deseo larga y fecunda vida.

Charo Guarino Ortega                                                             

Murcia, a 28 de enero de 2022

SÍGUENOS O CONTACTA CON NOSOTROS
¡TE ESPERAMOS!

email: murciaculturalpalin@gmail.com