Juan TOMÁS FRUTOS

El ser humano como tronco societario

  • AUTOR:

    Juan TOMÁS FRUTOS

  • FECHA

    01 marzo 2022

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El ser humano como tronco societario

La etapa actual está caracterizada por la globalización surgida del uso de las tecnologías de la información. Todo está en hojas de ruta más o menos estudiadas que nos llevan por senderos que encauzan el saber y su interpretación. Hay una apariencia, por profusión, de conocimiento, pero no siempre captamos la realidad de las cosas: hilar entre sí los conceptos y la paralela experiencia son las bases para lo que podríamos llamar la sabiduría clásica. Además, ésta se halla conectada con valores que se palpan, o deben, de la noche de la mañana, en el sentido de su interiorización.

La mudanza es diáfana. Antes teníamos tiempo de conocer a los demás. Ahora con técnicas de relatos supuestamente cercanos y cotidianos nos acercamos a personas que son como las caracterizamos por y a través de las redes sociales o por la convergencia de los medios tradicionales y los más emergentes. No es fácil dar con la verdad, fundamentalmente porque sabemos que ésta es huidiza y relativa. La saturación de eventos más o menos ficticios produce desinformación.

Ante ello, por la expansión de numerosas veredas y nichos, cada cual debe llevar su preciso itinerario, en la medida que pueda, con enseres de conservación propia y, asimismo, de los otros. Recordemos que vivimos en comandita, y eso supone reglas de juego que se han de basar en el respeto y en la justicia, en la equidad y en las oportunidades para todos. La entrega, el altruismo, el amor y la capacidad de cooperación han de reinar en toda sociedad que se precie, si se pondera oportunamente, claro.

No podemos engañarnos, y menos con medias verdades. Tampoco es bueno que nos movamos analizando a diestro y siniestro sin conocer todas las caras de determinados eventos. Términos como honor y gracias han de utilizarse con el corazón en la mano, y también haciendo que el perdón nos permita nuevas elecciones y ocasiones.

Debemos interrelacionarnos

Un fenómeno contemporáneo es que, de vez en cuando, alguien viene y nos explica cosas sobre nuestra propia realidad, esto es, en torno a lo que somos, acerca de lo que hemos desarrollado. Curiosamente, parecen saber tanto como nosotros mismos de nuestras historias, y opinan dándole una calificación en relación a lo que consideran correcto. No hay problema: la libertad de opinión, si no difaman, por encima de todo. Lo que ocurre es que descubren sus cartas, cuando dicen de ti lo que tú nunca has reseñado tan siquiera. Su estructura profunda les traiciona. La parte buena es que podemos soltar lastre y dejarlos atrás. Nos hacen un favor con sus confesiones.

Indudablemente, cada cual ha de llevar adelante su camino, a menudo arriesgando, en otras oportunidades sopesando los pros y los contras, siempre estimando y formándose las convenientes ideas y obteniendo las informaciones que nos puedan procurar fermentar hasta el porvenir más hermoso. 

La autonomía es la base de la jovialidad. Esta independencia ha de venir de la docencia, de mantener las distancias para no romper la vida de los otros y para que éstos no fracturen la nuestra. La virtud puede venir de la mesura, de la prudencia, en todo caso del cálculo objetivo y subjetivo de los estadios por los que transcurrimos.

Como consejo, y soy poco dado a ellos, intentemos cada uno hallar nuestra vía (me reitero), sin interferencias extrañas, sin prisas, pero sin pausas, siendo obstinados incluso, avanzando, no retrocediendo, ajustando, y sin hacer daño a nadie. Los ruidos que tengamos que soportar se integran en el paisanaje, pero no dejemos que nos devoren y nos filtren.

La paz y la felicidad son consecuencia de la justicia. El trío se ha de fraguar con uno mismo. Andar por los trayectos de otros y ver sus recorridos en vez de fijarnos en los propios, así como las odiosas comparativas, son síntomas de enfermedad, y ya sabemos que lo patológico, por su etimología, no es anhelable. No olvidemos que los resultados existenciales penden, en buena parte, de nosotros, en el hecho del “juntamento”. Prueben. Efectuemos. 

 

Juan TOMÁS FRUTOS.

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